Personas Multitasking

Hace algún tiempo leí un artículo publicado en un medio digital en donde se criticaba aquellas personas que realizan (o intentan realizar) varias tareas al mismo tiempo. En ese momento critique el articulo y estaba convencido que las personas tienen la capacidad de realizar múltiples tareas al mismo tiempo.

Sin embargo continúe investigando al respecto mi apreciación era errónea. Según múltiples estudios realizados por neurólogos expertos en el tema el cerebro humano no está capacitado para ejecutar múltiples acciones complejas al mismo tiempo (no tiene problema en realizar tareas simples como la activar la respiración mientras se camina por ejemplo) y el “cambiar de contexto” (proceso de cambiar de un estado a otro entre cada acción ejecutada) requiere de mucho tiempo, lo que causa perdida de atención en las tareas que se están realizando, que a la postre disminuirá la eficiencia y eficacia.

A la fecha sigo creyendo que, a pesar que nuestro cerebro todavía no tiene la capacidad de procesar más de un proceso a la vez, vivimos en un mundo en el que se nos obliga a luchar contra lo natural y –de alguna forma- ser seres capaces de atender más de una tarea “al mismo tiempo”.

Nuestra sociedad es cada vez más rápida y nos demanda ser personas muy eficientes. Debemos atender más cosas en un tiempo más corto, ser capaces de responder un correo mientras se atiende una llamada. Y si no somos capaces de “realizar tareas concurrentemente” es muy probable que otra persona si lo sea, es decir perdemos competitividad.

En el párrafo anterior utilizo un término que me parece es la clave del tema, concurrencia. Como ya lo comenté está demostrado que nuestro cerebro no es capaz de realizar dos tareas complejas al mismo tiempo, pero a pesar de esto si es capaz de realizar “X” cantidad de tareas una después de la otra (incluso alternándolas) con un “cambio de contexto” aceptable, pero el secreto está en determinar cuánto es esa “X” cantidad de tareas.

Cada persona es diferente, y la capacidad para realizar tareas concurrentes también lo es. Se debe de ser cauteloso en determinar esta capacidad, pero la única manera de realizarlo es mediante la prueba y error. Se debe de iniciar con tareas simples y luego evolucionar a tareas más complejas que requieran más tiempo.

En mi caso he determinado que la cantidad de tareas complejas (que requieren de un esfuerzo mayor a una hora) es tres. Es por tal razón que en el inbox de mi correo electrónico laboral siempre tiene solo tres correos, que corresponden a las cosas que puede atender concurrentemente sin que una ninguna se vea afectada. Hasta la fecha esta práctica me ha resultado bastante efectiva.

Claro está que es factible que tengamos que atender más tareas concurrentes de las que somos capaces.  La solución es utilizar un mecanismo de retención en el cual se pueda crear una “cola” de tareas pendientes ordenadas y priorizadas por algún criterio. Este criterio puede basarse en diferentes factores como lo pueden ser: importancia de la tarea, tiempo que me tome realizar la tarea o incluso una combinación de las dos anteriores. Importante es realizar una priorización para focalizar nuestra capacidad de realizar tareas (capacidad de procesamiento) en aquellas tareas que requieren de nuestra atención.

Como resumen y retomando puntos, las personas (por el momento) no están fisiológicamente preparadas para poder ser llamadas “Personas multitasking” por lo que para no perder competitiva es necesario el aprender mecanismos alternos como lo puede ser el convertirse en “Personas que pueden atender procesos concurrentes”.

Nota Aclaratoria: No es casualidad el utilizar algunos términos utilizados programación multitasking 🙂

 

Crear Confianza

En toda relación comercial existen factores que determinan si nuestro cliente realiza o no una compra con nosotros. Elementos como el producto, el precio, la manera como presentamos el producto, el servicio post-venta, entre otros, son muy importantes en el ciclo de ventas de un producto o servicio.

Sin embargo en etapas iniciales cuando conocemos a un prospecto nuevo y queremos convertirlo en uno de nuestros cliente hay una pregunta básica y vital que nos debemos de hacer:  “Estoy inspirando la suficiente confianza para que crean las promesas que estoy ofreciendo?”.

Una vez que he ganado la confianza en mi cliente el proceso de venta es mucho más sencillo. Es evidente que ganar esta confianza no es sencillo, pero la clave para lograrlo consiste en, entender la necesidad de nuestro cliente y ofrecerle una solución que realmente resuelva su problema y le ofrezca un valor agregado.

Sistemas seguros son sistemas de Calidad

La seguridad en software no es una característica o requerimiento funcional como sucede con las transacciones, reportes, etc. Por tal razón debe considerarse desde el proceso de diseño.

En la actualidad es casi imposible considerar una aplicación ad hoc (o que esté “aislada en una isla” sin conectividad), la mayoría de sistemas van a necesitar interconexiones con otros sistemas y/o estar expuestos a redes “publicas”, esto nos obliga a crear mecanismos seguros para salvaguardar la información con la que vamos a tratar.

Internet es un ambiente hostil, no se debe evadir la realidad: los ataques suceden y los atacantes hoy más que nunca tienen los medios para hacerlo. Un sistema seguro es un sistema de calidad, el código diseñado y construido con seguridad, como primera característica, es más firme que el código escrito con seguridad como control de cambio.  Los productos seguros son: más inmunes a la crítica de los medios, más atractivos a los usuarios y menos costosos de arreglar y de dar soporte.

La falla en la construcción de mecanismos que permitan seguridad en nuestras aplicaciones conduce a más trabajo y a una mala reputación. Es nuestro trabajo diseñar y construir aplicaciones que ayuden a los usuarios a no temer por de pérdida de  información o invasión de la privacidad

El tener como pilar la seguridad en una aplicación tiene sus costos. Se deben de tomar más consideraciones de las habituales lo que involucra mayor esfuerzo. Sin embargo es un costo necesario para poder satisfacer las necesidades actuales de nuestro medio, el precio de asumir las consecuencias puede ser mucho más alto que el costo de “la vacuna”.

No existe ni existirá un sistema complemente seguro (ni perfecto), la única manera es crear un sistema aislado y tenerlo apagado. Sin embargo es nuestro deber como profesionales el diseñar productos de calidad pensados en soportar la mayoría de ataques conocidos en el momento de su concepción.